Si alguna vez has visto a un grupo de niños jugando a “la tiendita”, “los doctores” o “papás y mamás”, has presenciado una de las formas más poderosas de aprendizaje que existen: el juego simbólico.
El juego simbólico es mucho más que entretenimiento: es el lenguaje natural de la infancia. Para entenderlo, hemos creado esta guía donde te contaremos todo sobre la relevancia del juego simbólico en preescolar.

¿Qué es el juego simbólico?
El juego simbólico es aquel en el que los niños utilizan su imaginación para representar situaciones, personajes u objetos que no están realmente presentes, dándoles un nuevo significado. Por ejemplo, una escoba se convierte en un caballo, una caja en una casa o un lápiz en un micrófono.
Así, el niño no solo “juega”, sino que crea mundos posibles a partir de su imaginación. Jean Piaget, uno de los grandes referentes de la psicología infantil, definía al juego simbólico en preescolar como una forma de “asimilación simbólica de la realidad”.
En otras palabras, el juego simbólico es su manera de pensar, de ordenar el mundo y de entenderlo desde dentro.
¿Por qué es tan importante en preescolar?
Durante la etapa preescolar, los niños están construyendo las bases de todo su desarrollo. Y el juego simbólico se convierte en el vehículo perfecto para explorar emociones, comprender normas, fortalecer el lenguaje, aprender a convivir y que el desarrollo de la imaginación se dé por sí solo.
No se trata solo de “jugar por jugar”, sino de una forma espontánea de aprender a través de la experiencia. Cada vez que un niño imagina, actúa y se comunica en su juego, está practicando habilidades que más tarde necesitará en la vida real.
Podríamos decir que el juego simbólico es una especie de “laboratorio del mundo”, donde los niños ensayan lo que luego vivirán cuando crezcan.
Beneficios del juego simbólico
Para entender el juego simbólico, primero debemos conocer sus beneficios del juego creativo. Así que ¡Te recomendamos seguir leyendo!
Desarrollo de la imaginación
Cuando un niño transforma un objeto común en algo completamente distinto, está usando la creatividad en su máxima expresión. Está abriendo caminos en su pensamiento, combinando ideas y explorando nuevas formas de usar lo que tiene a su alrededor.
Además, este tipo de juego estimula la memoria, la atención, la planificación y la resolución de problemas. Esto debido a que el niño debe organizar su historia, recordar los roles y decidir qué pasa en cada situación.
Desarrollo del lenguaje
Durante el juego simbólico, los niños hablan más, mejor y con propósito. Crean diálogos, imitan expresiones de los adultos, practican nuevas palabras y ajustan su tono según el personaje que interpretan.
Así, desarrollan tanto el lenguaje expresivo (lo que dicen) como el receptivo (lo que entienden). Cuando una niña dice “yo soy la doctora y tú estás enfermo”, no solo está jugando, está estructurando oraciones, comprendiendo roles sociales y usando el lenguaje para interactuar, persuadir y cooperar.
Desarrollo emocional
Los juegos de rol para niños permiten expresar emociones de manera segura. A través de los personajes, los niños pueden representar miedos, deseos o situaciones difíciles que tal vez no saben expresar de otro modo.
Al ponerse en el lugar de otro personaje, desarrollan empatía y comprensión emocional. Aprenden a entender lo que los demás sienten y cómo sus acciones pueden afectar a otros.

Desarrollo social
En el juego simbólico en preescolar compartido, sobre todo, entre los 4 y 6 años, los niños aprenden a convivir. Por ejemplo, negocian reglas, acuerdan roles, resuelven conflictos y experimentan la importancia del trabajo en equipo.
También descubren cómo se organizan las relaciones humanas como quién cuida, quién manda, quién ayuda, quién decide. Esto es fundamental para la vida escolar y social, porque sientan las bases del respeto, la cooperación y la tolerancia.
Construcción de la identidad
El juego simbólico también cumple una función clave en la formación del yo. Cuando el niño interpreta distintos papeles está explorando quién es y quién podría llegar a ser. Cada rol que asume le permite conocerse, definirse y proyectarse.
Además, a través de los juegos de rol para niños, ellos se enfrentan a dilemas morales como lo correcto, lo justo, lo valiente. Así, el juego se convierte en una herramienta ética, donde aprenden a tomar decisiones y a entender las consecuencias de sus actos.
Etapas del juego simbólico
El juego simbólico no aparece de golpe, sino que evoluciona conforme el niño crece por lo que no se desempeñará de la misma forma. A continuación, te contamos más sobre los juego simbólicos en preescolar según la edad de los peques.
Imitación simple (2-3 años)
En esta etapa, el niño imita acciones de los adultos (dar de comer, hablar por teléfono, dormir al muñeco). Usa objetos reales o muy parecidos a los reales para su juego, además de que este suele ser muy básico.
Juego representativo (3-4 años)
Conforme crece, los niños comienzan a usar la imaginación para sustituir objetos, por ejemplo, una caja es un coche o una cuchara es un micrófono. Además de que ya combina varias acciones seguidas dentro del mismo juego.
Juego de roles (4-5 años)
Para esta edad, aparecen personajes con nombres, reglas y situaciones más complejas. El niño ya puede jugar con otros, inventar historias y asignar papeles. Lo que hace que el juego sea más complejo.
Juego temático o social (5-6 años)
Aquí el juego simbólico en preescolar llega a su etapa de madurez pues las historias son más largas e incluyen escenarios, diálogos y normas internas. Los niños cooperan, planifican juntos y construyen un relato compartido.
Reconocer estas etapas ayuda a los educadores y padres a adaptar los materiales y espacios según el momento evolutivo del niño.
El papel del educador
El docente en el juego simbólico en preescolar no es un espectador pasivo, sino un facilitador del aprendizaje y el responsable de que aprovechen los beneficios del juego creativo.
Aquí el docente debe observar, registrar y, cuando es necesario, intervenir con sensibilidad para no interrumpir el desarrollo del juego simbólico en preescolar. A veces basta con hacer preguntas que estimulen el pensamiento y otras, encauzar al niño para que el juego tenga sentido.
Además, el educador puede aprovechar el juego simbólico para evaluar el desarrollo del lenguaje, la socialización o la gestión emocional. Lo que el niño “actúa” suele revelar más que lo que dice en una plática o en un examen.