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10 beneficios de contar cuentos a niños diariamente

Contar cuentos es una de esas costumbres que parecen ordinarias, pero en realidad esconden un enorme poder. No solo es un momento mágico entre adultos y niños, también es una herramienta educativa, emocional y social muy valiosa.

Es por eso que hoy te queremos hablar más sobre los beneficios que tiene contar cuentos a niños, ya sea, tanto en casa como en la escuela misma.

contar cuentos a niños

1. Estimula la imaginación y la creatividad

Cuando un niño escucha un cuento, su mente viaja a lugares que no existen físicamente, pero que puede ver con claridad en su imaginación. Visualiza dragones, castillos, bosques o planetas lejanos.

Eso estimula la capacidad de imaginar lo que no está frente a ellos fortalece su creatividad y su pensamiento simbólico.

Además, al escuchar diferentes tipos de historias, el niño aprende a pensar fuera de lo común. Descubre que las cosas pueden tener múltiples finales, que los problemas pueden resolverse de muchas maneras y que lo imposible, puede ser posible.

2. Mejora el lenguaje y el vocabulario

Uno de los beneficios más claros de contar cuentos diariamente es el desarrollo del lenguaje. Los niños escuchan palabras nuevas, estructuras gramaticales distintas y expresiones que quizá no usan en su día a día.

Mientras más palabras escuchen, más amplio será su vocabulario. Y no solo se trata de aprender palabras nuevas, sino también de comprender cómo usarlas. La lectura en voz alta preescolar ayuda a entender el contexto, los matices y las emociones detrás de cada palabra.

Además, escuchar historias refuerza la pronunciación, la entonación y el ritmo natural del habla lo que mejorará sus habilidades de comunicación exponencialmente.

3. Contar cuentos a niños fomenta el amor por la lectura

Un niño que crece rodeado de cuentos desarrolla una relación positiva con los libros. No los ve como una tarea o una obligación escolar, sino como una fuente de diversión, aventura y descubrimiento.

Cuando los padres o maestros leen con emoción, el niño asocia la lectura con un momento de conexión, cariño y diversión. Así, con el tiempo, será más probable que por voluntad propia elija un libro para entretenerse o aprender algo nuevo.

Este hábito puede sembrar la semilla de un lector para toda la vida, algo que influirá en su rendimiento académico, en su desarrollo del lenguaje y vocabulario, así como en su crecimiento personal.

4. Fortalece el vínculo emocional entre adultos y niños

Contar cuentos no es solo leer palabras en voz alta, es compartir tiempo, atención y afecto. Es mirar al niño a los ojos, escuchar sus preguntas, responder con paciencia y, sobre todo, disfrutar tiempo juntos.

En un mundo donde muchas familias viven con prisas, ese momento diario de cuento puede convertirse en una pausa reconfortante. El niño siente que tiene la atención total del adulto, lo que refuerza su seguridad emocional y su autoestima cuando se inculca el hábito de lectura desde la infancia.

Además, los cuentos también pueden servir para hablar de emociones difíciles o situaciones familiares. Una historia puede abrir la puerta a conversaciones sobre el miedo, la pérdida, la tristeza, la amistad o la empatía.

5. Despierta la curiosidad y el deseo de aprender

Los cuentos son una ventana hacia el conocimiento. A través de ellos, los niños se enfrentan a nuevos temas: Animales, culturas, valores, ciencia, historia o naturaleza.

Por ejemplo, al contar cuentos a niños sobre astronautas y el espacio, se puede despertar interés por la astronomía. Lo mismo cuando abordamos otros temas como lo puede ser la historia o la biología.

Ese impulso por saber más es la base de todo aprendizaje. Los niños que escuchan historias diariamente suelen tener una curiosidad más activa, hacen más preguntas y se atreven a explorar por sí mismos.

6. Ayuda a comprender las emociones

A veces los niños no saben poner en palabras lo que sienten. Un cuento puede ayudarlos a hacerlo.

Cuando escuchan que un personaje tiene miedo, alegría o enojo, aprenden a reconocer emociones en sí mismos y en los demás. Además, ven que todas las emociones son válidas y que existen maneras sanas de expresarlas o manejarlas.

Por ejemplo, un cuento donde un niño se siente solo porque su mejor amigo se mudó puede ayudar a otro pequeño a entender su propia tristeza. En ese sentido, la lectura en voz alta preescolar es una herramienta poderosa para la educación emocional.

7. Desarrolla la atención y la memoria

Vivimos en una época en la que los niños están rodeados de estímulos constantes como pantallas, sonidos, juegos, notificaciones. Escuchar un cuento requiere algo diferente, requiere concentración, calma y escucha activa.

Al contar cuentos a niños, el niño debe seguir la historia, recordar los personajes, los lugares y los acontecimientos. Esto fortalece su memoria y su capacidad para mantener la atención durante periodos más largos.

Además, cuando después de un cuento el adulto le pregunta qué ocurrió o quién fue su personaje favorito, se refuerza la comprensión y la retención de información. Así, además de inculcar la hábito de lectura desde la infancia, también se trabaja con la memoria y la comprensión lectora.

contar cuentos a niños

8. Enseña valores y habilidades sociales

Los cuentos siempre dejan una enseñanza, aunque sea sutil. Hablan sobre la amistad, la generosidad, la honestidad, el respeto o la perseverancia. A través de los personajes, los niños observan cómo las acciones tienen consecuencias y cómo los valores influyen en las decisiones.

Cuando, al contar cuentos a niños se usan este tipo de historias, los valores se refuerzan de manera natural. Los niños los interiorizan sin necesidad de largos sermones, además, de que se mejora la comprensión de estos conceptos.

Los cuentos también muestran cómo convivir con los demás, cómo resolver conflictos o cómo pedir ayuda. Son, en cierto modo, un entrenamiento para la vida, más allá del aula o del desarrollo del lenguaje y vocabulario.

9. Estimula el pensamiento crítico y la capacidad de reflexión

Aunque parezca que los cuentos son solo fantasía, en realidad promueven el razonamiento. El niño aprende a analizar lo que ocurre, anticipar lo que pasará, comparar situaciones y sacar conclusiones.

Por ejemplo, puede preguntarse por qué el personaje tomó cierta decisión o qué habría pasado si hubiera actuado de otra forma. Este tipo de reflexiones tempranas desarrollan su pensamiento crítico, algo fundamental para su crecimiento intelectual y moral.

También ayudan a que los niños comprendan que no todo es blanco o negro, que existen matices y que las personas pueden cometer errores y aprender de ellos.

10. Contar cuentos a niños brinda seguridad y rutina

Contar cuentos a niños todos los días crea un hábito predecible y tranquilizador. Los niños, sobre todo los más pequeños, encuentran calma en las rutinas, porque les dan sensación de control y estabilidad.

Si el cuento forma parte del ritual antes de dormir, por ejemplo, el niño aprende a asociarlo con descanso, afecto y final del día. Esto puede ayudar a reducir la ansiedad y favorecer un sueño más tranquilo.

Además, saber que cada día padres e hijos compartirán un momento solo para ellos fortalece el sentido del tiempo y la expectativa positiva. Los niños esperan ese instante como algo especial.

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