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Mindfulness para niños: ¿Cómo funciona y cómo aplicarlo?

Vivimos en un mundo acelerado. Los niños, igual que los adultos, están constantemente rodeados de estímulos y un ritmo de vida que muchas veces les deja poco espacio para simplemente detenerse y respirar.

Todo ese bombardeo de estímulos, aunque no lo creas, ha aumentado el estrés infantil. Para contrarrestarlo, existen técnicas de respiración infantil y meditación. Es por eso que hoy te hablaremos más sobre lo que es el mindfulness para niños.

Mindfulness para niños

¿Qué es el mindfulness?

El mindfulness no es más que aprender a prestar atención de manera consciente y sin juzgar lo que está ocurriendo aquí y ahora. En otras palabras, se trata de enseñar a los niños (y a nosotros mismos) a detener el piloto automático.

Por ejemplo, el comer prestando atención al sabor de los alimentos o respirar profundamente cuando te sientes enojado.

En el caso de los niños, el mindfulness no se enseña con largas meditaciones ni con discursos filosóficos. Se enseña jugando, respirando, observando y sintiendo, para que descubran poco a poco la calma dentro de sí mismos.

¿Por qué es importante el mindfulness para los niños?

Durante los primeros años de vida, el cerebro infantil está en pleno desarrollo. Los niños aprenden constantemente a regular sus emociones, concentrarse y adaptarse a lo que sucede a su alrededor.

El problema es que, en la actualidad, viven sobre estimulados con exceso de pantallas, cambios rápidos, ruido, estrés académico o familiar. Todo esto puede generar ansiedad, falta de concentración o impulsividad incluso en los más pequeños.

Aquí es donde entra el mindfulness

Practicar mindfulness para niños puede dar herramientas útiles a los niños para calmar su mente y su cuerpo. También puede enseñarles a manejar emociones como el enojo, la frustración o el miedo, así como mejorar su concentración y rendimiento escolar.

Otro beneficio de la meditación guiada en el aula es el desarrollar empatía y compasión hacia los demás, así como disfrutar más del presente. Y lo mejor es que no se necesita que sean “niños tranquilos” para practicarlo. El mindfulness ayuda precisamente a regular esas emociones que a veces parecen demasiado intensas.

¿Cómo funciona el mindfulness en los niños?

Cuando se practican las técnicas de respiración infantil, su atención pasa de estar dispersa (pensando en muchas cosas al mismo tiempo) a enfocarse en una sola: Su respiración, un sonido, un objeto o una emoción.

Esa práctica activa áreas del cerebro relacionadas con la autorregulación emocional, la empatía y la toma de decisiones conscientes.

En palabras simples, lo que el mindfulness hace es entrenar el cerebro como si fuera un músculo mientras logra una reducción del estrés en preescolar. Con el tiempo, los niños aprenden a reconocer lo que sienten antes de reaccionar impulsivamente.

Por ejemplo, pueden notar que están enojados, respirar profundo y decidir cómo actuar, en lugar de explotar en un berrinche.

Beneficios del mindfulness para niños

Los beneficios que promete el mindfulness para niños son:

1. Mejora la concentración y la memoria

La meditación guiada en el aula entrena la mente para estar atenta a una sola cosa a la vez. En clase, esto se traduce en mayor capacidad para escuchar al maestro, seguir instrucciones o completar tareas sin distraerse.

Incluso se ha visto que la práctica constante mejora la memoria de trabajo, esa que usamos para recordar información a corto plazo (como lo que acaba de decir el profesor).

2. Reduce la ansiedad y el estrés

Al respirar conscientemente o hacer pausas mentales, los niños aprenden a identificar cuándo están tensos o nerviosos. Eso les da poder sobre su cuerpo y su mente, porque pueden detenerse antes de que la ansiedad, el enojo o el estrés crezcan.

Este tipo de autocontrol emocional también ayuda a dormir mejor, manejar los miedos y sentirse más seguros en entornos sociales o académicos, así como a una reducción del estrés en preescolar considerable.

3. Favorece la empatía y la convivencia

El mindfulness no solo enseña a mirar hacia adentro, sino también hacia los demás. Los niños aprenden a escuchar con atención, a ponerse en el lugar del otro y a reaccionar con amabilidad.

Con ello se fortalece el respeto, la cooperación y las relaciones saludables con sus compañeros, maestros y familia.

4. Aumenta la autoestima y la autoconfianza

Cuando los niños aprenden a reconocer sus pensamientos se vuelven más seguros y compasivos consigo mismos. Ya no se comparan tanto con otros ni se frustran tan fácilmente.

Así, el mindfulness para niños les enseña que no necesitan hacerlo todo perfecto, solo estar presentes y conscientes en cada momento.

5. Promueve un aprendizaje más significativo

Una mente tranquila aprende mejor. Cuando los niños están relajados, atentos y emocionalmente estables, absorben mejor los conocimientos.

Además, el mindfulness les enseña a disfrutar el proceso de aprender, sin preocuparse tanto por el resultado o la calificación.

Mindfulness para niños

Cómo aplicar el mindfulness con niños

Practicar mindfulness para niños no requiere incienso, música zen ni sesiones largas. Basta con momentos breves, cotidianos y divertidos. Aquí encontrarás algunas ideas para aplicarlo en casa o en la escuela.

La respiración consciente

La respiración es la base del mindfulness. Puedes enseñarles a los niños a notar cómo entra y sale el aire, usando metáforas que les resulten divertidas.

Por ejemplo, imaginando que tienen un globo en la panza que se infla cuando respiran y se desinfla cuando sueltan el aire.

El frasco de la calma

Es una actividad muy popular y efectiva. Solo necesitas una botella transparente con agua, brillantina y pegamento líquido.

Agítala frente al niño y explícale que los brillos son como sus pensamientos, por ejemplo cuando está enojado todo está agitado, todo se mueve; pero si la deja quieta, el agua se aclara.

Escuchar con atención

Pide a los niños que cierren los ojos y escuchen con atención los sonidos del entorno como un pájaro, un auto, el viento, la respiración (ya sea natural o con una bocina). Luego, pregúntales qué escucharon y cómo se sintieron.

Este tipo de dinámica mejora la concentración y desarrolla la capacidad de estar presentes en el momento.

Mindfulness en el aula: Un recurso educativo cada vez más común

En muchas escuelas, el mindfulness para niños se ha integrado como parte de la jornada escolar. A veces son solo cinco minutos al inicio de la clase o pequeñas pausas durante el día. Pero esos momentos marcan una gran diferencia.

Tras su implementación, los maestros han notado que los niños se concentran mejor, discuten menos, la cantidad de berrinches se redujo y los niños participan con más calma. Y cuando toda la clase comparte una pausa consciente, el ambiente se vuelve más armónico y receptivo.

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