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Nutrición infantil en preescolar: ¿Por qué es tan importante?

Cuando hablamos de la educación preescolar, solemos pensar en juegos, colores, canciones y aprendizaje. Pero hay un aspecto igual o más importante que muchas veces pasa desapercibido: la alimentación.

La nutrición infantil en preescolar no solo influye en el crecimiento físico, sino también en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños. En otras palabras, lo que comen hoy puede marcar la diferencia en cómo aprenden, piensan y se relacionan mañana.

recetas de Nutrición infantil en preescolar

Una etapa clave para el crecimiento

Entre los 3 y 6 años, los niños están viviendo una de las fases más intensas de crecimiento. Su cuerpo y su cerebro se desarrollan a una velocidad sorprendente, y para sostener ese ritmo, necesitan una alimentación equilibrada y variada.

Los nutrientes que reciben en esta etapa son los ladrillos con los que se construyen huesos fuertes, músculos, defensas y conexiones cerebrales.

Por ejemplo, el calcio y la vitamina D ayudan a formar huesos resistentes, mientras que el hierro, el zinc y las proteínas son esenciales para el cerebro y los músculos. Las vitaminas A, C y E, por su parte, fortalecen el sistema inmunológico y protegen al organismo de enfermedades.

El vínculo entre alimentación y aprendizaje

Parece sorprendente, pero el impacto de la alimentación en el aprendizaje es real y significativo. Un niño bien nutrido presta más atención, aprende más rápido y recuerda mejor.

De hecho, diversos estudios han demostrado que la desnutrición o el carecer de una dieta balanceada para niños puede afectar la concentración, la memoria y hasta el comportamiento.

Por ejemplo, un desayuno pobre o ausente puede hacer que el niño llegue al aula con poca energía y se distraiga con facilidad. En cambio, cuando desayuna algo con alimentos para mejorar atención, su cerebro recibe el combustible necesario para concentrarse, participar y disfrutar el aprendizaje activo.

Hábitos que se aprenden desde pequeños

Otra razón por la que la nutrición infantil en preescolar es tan importante es porque en esta etapa se forman los hábitos que acompañarán al niño toda su vida. Si desde pequeño se acostumbra a comer frutas, verduras y alimentos naturales, será más fácil que mantenga ese estilo de vida saludable en la adolescencia y adultez.

Lo contrario también ocurre: si se acostumbra a consumir bebidas azucaradas, frituras y dulces todos los días, será más difícil revertir ese patrón más adelante. Por eso, los padres, maestros y tutores juegan un papel crucial como modelos.

La escuela como espacio para educar en alimentación

El preescolar no solo enseña letras y números, también es un espacio donde los niños aprenden a comer. A través de actividades cotidianas, pueden descubrir nuevos sabores, texturas y colores, así como hábitos sanos como llevar una dieta balanceada para niños.

Además, cuando los niños comen juntos, se fomenta la convivencia y el respeto. Aprenden a esperar su turno, compartir y reconocer la importancia de los horarios para comer.

¿Qué debe incluir una buena alimentación preescolar?

La nutrición infantil en preescolar debe incluir todos los grupos de alimentos. Aquí te compartimos una guía sencilla:

  • Frutas y verduras: Son fuente de vitaminas, minerales y fibra. Lo ideal es ofrecerlas en variedad de colores, ya que cada color aporta nutrientes diferentes.
  • Cereales integrales: Avena, arroz integral, pan o pasta de trigo entero proporcionan energía de liberación lenta.
  • Proteínas: Tanto de origen animal (pollo, pescado, huevo, carne magra) como vegetal (legumbres, lentejas, frijoles) deben estar presentes en los alimentos para mejorar atención.
  • Lácteos o alternativas: Incluye leche, yogur o quesos, por su contenido de calcio y proteínas.
  • Grasas saludables: No olvides el aguacate, frutos secos y aceite de oliva ayudan al desarrollo cerebral y potencializan el impacto de la alimentación en el aprendizaje.

Los riesgos de una mala nutrición

Tanto el exceso como la carencia de alimentos pueden causar problemas. Por un lado, la desnutrición puede provocar retrasos en el crecimiento, debilidad del sistema inmune y bajo rendimiento escolar. Por otro lado, el sobrepeso y la obesidad infantil también son cada vez más comunes, incluso en edad preescolar.

Una dieta alta en azúcares y grasas puede llevar a enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 o la hipertensión desde temprana edad. Además, más allá de los problemas físicos, también puede afectar su autoestima y su integración con otros niños.

La importancia de los horarios y las rutinas

Los niños necesitan estructura, y eso también aplica a la nutrición infantil en preescolar. Por ello es importante mantener horarios regulares para las comidas ayuda a regular el apetito y la digestión, y les da seguridad. Saltarse comidas, en cambio, puede generar irritabilidad, berrinches o ansiedad por comer.

Lo ideal es establecer tres comidas principales y dos colaciones ligeras, adaptadas al horario escolar y al nivel de actividad física. También es recomendable que beban suficiente agua durante el día, ya que la deshidratación puede afectar la concentración y el rendimiento.

ejemplos de Nutrición infantil en preescolar

Participación familiar: El papel de los padres

Aunque la escuela puede enseñar nutrición infantil en preescolar, la base siempre está en casa. Los padres son los principales responsables de ofrecer alimentos saludables y crear un ambiente positivo alrededor de la comida.

Otro aspecto importante es no usar la comida como premio o castigo. Frases como “si te portas bien, te doy un dulce” refuerzan la idea de que los postres son algo especial y los vegetales una obligación. En cambio, es mejor mostrar entusiasmo por probar cosas nuevas y celebrar los pequeños logros: “¡Qué bien, probaste el brócoli hoy!”

Nutrición y emociones

Muchas veces no se habla de esto, pero la alimentación también está relacionada con el estado emocional. Algunos alimentos ricos en omega 3, triptófano y magnesio ayudan a mantener el equilibrio del sistema nervioso, mejorando el ánimo y reduciendo la irritabilidad e incluso los berrinches.

Por el contrario, el consumo excesivo de azúcar y alimentos procesados puede generar picos de energía seguidos de bajones, afectando el humor y la capacidad de concentración.

La hidratación también cuenta

No podemos hablar de nutrición sin mencionar el agua. En la edad preescolar, los niños suelen estar en constante movimiento, por lo que necesitan mantenerse bien hidratados. Lo malo es que muchas veces el agua se reemplaza por jugos o refrescos, lo cual aumenta el consumo de azúcar sin aportar valor nutricional.

Enseñar a los niños a preferir el agua desde pequeños es un hábito sencillo, pero poderoso. Se puede hacer más divertida si se le agregan rodajas de frutas o hierbas naturales como jamaica, menta o limón.

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