Las funciones ejecutivas en preescolar son un conjunto de habilidades mentales que permiten a los niños organizar su conducta, regular sus emociones y adaptarse a distintas situaciones. Aunque a veces pasan desapercibidas, estas funciones son la base del aprendizaje, la convivencia y la autonomía desde los primeros años de vida.
De allí la importancia de hablar de ellas, pero sobre todo, volverlas visibles. Pero ¿Cómo se puede lograr? ¡Con los siguientes consejos que hemos desarrollado para ti en Emmi!

Consejo 1: Favorece el autocontrol a través de rutinas claras
El autocontrol en niños se da cuando el entorno es predecible. Las rutinas ayudan a los niños a anticipar lo que va a ocurrir y a regular su conducta de manera más consciente. Saber cuándo es momento de escuchar, jugar o guardar materiales reduce impulsos innecesarios.
Cuando las rutinas se repiten día a día, el cerebro infantil aprende a organizarse mejor. Esto impacta directamente en las funciones ejecutivas en preescolar. Y es que, de esta forma, el niño no necesita gastar energía en adivinar qué sigue, sino en participar activamente.
Además, las rutinas apoyan la memoria de trabajo en preescolar, pues el niño recuerda secuencias y las ejecuta con mayor seguridad.
Consejo 2: Entrenar la memoria con instrucciones breves y secuenciales
La memoria de trabajo en preescolar permite a los niños retener información mientras realizan una tarea. Para fortalecerla, es importante dar instrucciones cortas, claras y en orden.
Por ejemplo, en lugar de dar varias indicaciones al mismo tiempo, se puede dividir la actividad en pasos. Esto ayuda al niño a procesar la información sin saturarse y a mantenerla activa en su mente.
De esta forma se fortalecen las funciones ejecutivas en preescolar, ya que mejora la capacidad de atención, organización y ejecución de tareas.
Consejo 3: Incorporar juegos que enseñan a esperar turnos
Esperar no es fácil en la infancia. Aprender a hacerlo es clave para el control inhibitorio en niños. Los juegos de turnos, como juegos de mesa sencillos o dinámicas grupales, son excelentes aliados.
A través del juego, los niños aprenden a frenar impulsos, respetar reglas y tolerar la espera. Todo esto ocurre de forma natural y sin presión. Fomentando así la motivación y el involucramiento en el aprendizaje activo por parte de los niños.
Según expertos, este tipo de experiencias fortalecen las funciones ejecutivas en preescolar y preparan a los niños para contextos sociales más complejos.
Consejo 4: Promover la flexibilidad ante los cambios cotidianos
La flexibilidad cognitiva infantil es la capacidad de adaptarse cuando algo no sale como se esperaba. En el aula, los cambios son inevitables: una actividad se puede cancelar, el clima modificar los planes al aire libre o el tiempo simplemente no alcanza.
En lugar de evitar estos cambios, es importante acompañarlos con diálogo y contención emocional. Explicar lo que sucede y ofrecer alternativas ayuda al niño a comprender que cambiar de plan también es parte del aprendizaje.
Este acompañamiento fortalece las funciones ejecutivas en preescolar y enseña a los niños a enfrentar la frustración de manera saludable.
Consejo 5: Usar el juego simbólico como herramienta
El juego simbólico es una mina de oro para el desarrollo cognitivo. Cuando los niños juegan a la casita, al doctor o a la tienda, están usando su imaginación, planificando acciones y siguiendo reglas implícitas.
Este tipo de juego fortalece la memoria de trabajo en preescolar, ya que deben recordar roles, secuencias y normas. También estimula la flexibilidad cognitiva infantil, al adaptarse a nuevas situaciones dentro del juego.
En su conjunto, todo esto impacta directamente en el desarrollo de las funciones ejecutivas en preescolar, fomentando su desarrollo de forma natural.
Consejo 6: Enseñar a detenerse y pensar antes de actuar
Una de las bases del control inhibitorio en niños es aprender a pausar. Estrategias como contar hasta cinco o respirar profundo antes de actuar ayudan a los niños a detenerse antes de reaccionar impulsivamente.
Estas herramientas deben enseñarse de forma constante y modelarse con el ejemplo. Con el tiempo, el niño aprende a usarlas de manera autónoma. Evitando así berrinches o arranques de ira.
Al fortalecer las funciones ejecutivas en preescolar se mejora tanto la conducta como la convivencia en el aula.

Consejo 7: Estimular la resolución de problemas cotidianos
Plantear pequeños retos diarios ayuda a los niños a pensar, analizar y buscar soluciones. Y es que, al resolver un conflicto o decidir cómo construir, por ejemplo, algo con bloques activa múltiples procesos cognitivos.
Estas experiencias fortalecen la flexibilidad cognitiva infantil, ya que el niño debe considerar distintas opciones y adaptarse si algo no funciona.
Además, la memoria de trabajo en preescolar se pone en juego al recordar lo que intentó antes, evaluar si tuvo resultados y en su defecto, ajustar o hacer cambios.
Consejo 8: Acompañar la regulación emocional con lenguaje
Nombrar emociones es fundamental. Cuando un niño identifica lo que siente, puede regular mejor su conducta. Este proceso está directamente relacionado con el control inhibitorio en niños.
Frases como “veo que estás frustrado” o “entiendo que te molestó” ayudan al niño a tomar conciencia de su estado emocional y a buscar soluciones.
Es importante recordar que el lenguaje emocional fortalece las funciones ejecutivas en preescolar y mejora la capacidad de autocontrol y adaptación.
Consejo 9: Respetar tiempos y ritmos individuales
Cada niño desarrolla sus habilidades a su propio ritmo. Respetar estos tiempos es clave para fortalecer la memoria de trabajo en preescolar y evitar la frustración. Así los niños no se sentirán obligados o presionados, lo que, se traduce en rechazo y falta de interés.
Ofrecer apoyos visuales, repetir instrucciones o dar más tiempo no significa bajar expectativas, sino crear condiciones justas para el aprendizaje. Esto lo podemos ver en los principios de la NEM donde se hace hincapié en que cada alumno, aprende a su ritmo.
Usar este enfoque favorece el desarrollo integral de las funciones ejecutivas en preescolar de manera saludable.
Consejo 10: Modelar las funciones ejecutivas con el ejemplo
Los niños aprenden observando. Cuando el adulto muestra autocontrol, organización y flexibilidad, está enseñando sin palabras. El ejemplo cotidiano es una de las herramientas más poderosas de enseñanza.
Manejar errores con calma, adaptarse a cambios y pensar en voz alta ayuda a los niños a interiorizar estas conductas.
Este modelaje constante refuerza la flexibilidad cognitiva infantil, el control inhibitorio en niños y el desarrollo global de las funciones ejecutivas en preescolar.