El campo formativo Saberes y pensamiento científico en primaria tiene un propósito fundamental: ayudar a los estudiantes a comprender el mundo que los rodea a través de la observación, la curiosidad, la investigación y el razonamiento.
En el aula de primaria, el desarrollo de estos saberes no tiene que depender únicamente de experimentos complejos o laboratorios sofisticados. Para que nos creas, a continuación encontrarás 10 formas prácticas de desarrollar los saberes y el pensamiento científico en primaria.

1) Fomentar la curiosidad a través de preguntas abiertas
El pensamiento científico comienza con una pregunta. Cuando los estudiantes se preguntan por qué ocurre algo o cómo funciona un fenómeno, se activa el proceso de investigación. Lo mismo sucede cuando realizan experimentos sencillos en primaria.
Por eso, una estrategia muy efectiva es plantear preguntas abiertas que inviten a reflexionar y explorar posibles respuestas.
Este tipo de cuestionamientos despierta el interés de los estudiantes y los anima a buscar explicaciones. Además, permite que expresen sus ideas iniciales antes de llegar a conclusiones más elaboradas.
Promover la curiosidad es uno de los pilares para desarrollar el pensamiento científico desde edades tempranas.
2) Realizar observaciones del entorno
Una de las habilidades más importantes en la ciencia es observar con atención. Los estudiantes pueden aprender mucho simplemente mirando con detenimiento lo que ocurre a su alrededor.
Las observaciones pueden realizarse dentro o fuera del aula. Por ejemplo, los alumnos pueden analizar el crecimiento de una planta, registrar cambios en el clima o identificar diferentes tipos de insectos en el patio de la escuela.
Estas actividades ayudan a que los estudiantes aprendan a notar detalles, comparar situaciones y registrar información. Con el tiempo, desarrollan una mirada más analítica sobre su entorno.
La observación constante es una base sólida para desarrollar el pensamiento científico en primaria desde niños.
3) Realizar experimentos sencillos
Los experimentos permiten comprobar ideas y entender cómo funcionan ciertos fenómenos. En primaria no es necesario realizar actividades complejas; basta con experimentos sencillos en primaria básicos que despierten la curiosidad.
Algunos ejemplos pueden ser:
- Observar cómo se mezclan diferentes líquidos.
- Analizar qué objetos flotan o se hunden.
- Explorar cómo influye la luz en el crecimiento de una planta.
Lo importante es que los estudiantes participen activamente, hagan predicciones y analicen los resultados para desarrollar los saberes y pensamiento científico en primaria. Cuando los niños experimentan por sí mismos, el aprendizaje se vuelve más significativo y memorable.
4) Promover la formulación de hipótesis
Antes de realizar una investigación o experimento, es útil invitar a los estudiantes a formular hipótesis. Esto significa que planteen una posible explicación o predicción sobre lo que creen que ocurrirá.
Por ejemplo, si van a investigar qué objetos flotan en el agua dentro de algunos proyectos de ciencia primaria, se puede anticipar qué materiales creen que flotarán y cuáles se hundirán.
Este proceso fortalece el pensamiento lógico y permite que los estudiantes comprendan que en la ciencia las ideas se ponen a prueba.
Además, cuando los resultados no coinciden con la hipótesis inicial, se abre una oportunidad para reflexionar y aprender. Y recordemos que la reflexión es un punto crucial de los saberes y pensamiento científico en primaria de la NEM.

5) Registrar información y resultados
El pensamiento científico también implica organizar la información de manera clara. En primaria se pueden utilizar herramientas sencillas para registrar datos.
Para cumplir con lo indicado por los saberes y pensamiento científico en primaria los niños pueden elaborar:
- Tablas de observación
- Dibujos científicos
- Diarios de investigación
- Gráficas simples
Registrar información permite analizar resultados y comparar datos con mayor facilidad. Además, este proceso ayuda a los alumnos a desarrollar habilidades de organización y análisis.
6) Analizar fenómenos de la vida cotidiana
La ciencia no solo ocurre en los laboratorios; también está presente en la vida diaria. Por ello, es importante relacionar el aprendizaje científico con situaciones cotidianas.
Algunos ejemplos pueden ser:
- ¿Por qué se forman las sombras?
- ¿Por qué el cielo cambia de color al atardecer?
- ¿Por qué algunos objetos producen eco?
Analizar fenómenos cotidianos permite que los estudiantes comprendan que la ciencia forma parte de su vida. Así como ayuda a integrar los saberes y pensamiento científico en primaria de forma natural en un contexto diario.
Cuando los contenidos se conectan con experiencias reales, el aprendizaje resulta más significativo y el pensamiento científico en primaria se desarrolla mejor.
7) Fomentar el trabajo colaborativo en investigaciones
La ciencia muchas veces se desarrolla en equipo. Por eso, es útil promover actividades donde los estudiantes investiguen y analicen información de manera colaborativa.
El trabajo en equipo permite que los alumnos compartan ideas, comparen observaciones y construyan explicaciones más completas. Lo que fortalece el aprendizaje de los saberes y pensamiento científico en primaria de la NEM.
Además, favorece habilidades sociales como la comunicación, el respeto por las opiniones de otros y la toma de decisiones conjunta. Cuando los estudiantes trabajan juntos para resolver preguntas científicas, el aprendizaje se vuelve más dinámico.
8) Utilizar modelos y representaciones
Muchos fenómenos científicos son difíciles de observar directamente. En estos casos, los modelos y representaciones ayudan a comprender mejor ciertos procesos. Los estudiantes pueden crear maquetas, diagramas o esquemas para explicar cómo funciona algo.
Por ejemplo, en sus proyectos de ciencia primaria pueden representar:
- El sistema solar
- El ciclo del agua
- Las capas de la Tierra
Estas representaciones visuales facilitan la comprensión de conceptos abstractos y permiten que los alumnos expliquen lo que han aprendido fomentando el aprendizaje activo.

9) Promover la argumentación y el debate científico
El pensamiento científico también implica defender ideas con evidencias. En el aula se pueden generar espacios de discusión donde los estudiantes expliquen sus conclusiones.
Por ejemplo, después de realizar un experimento, los alumnos pueden compartir sus resultados y argumentar por qué creen que ocurrió cierto fenómeno.
Durante estos diálogos, el docente puede incentivar preguntas que motiven a profundizar aún más en los conocimientos generados. Este tipo de actividades fortalece el pensamiento crítico y la capacidad de argumentar.
10) Conectar la ciencia con el cuidado del entorno
Por último, una forma muy importante de desarrollar los saberes y el pensamiento científico es relacionar el aprendizaje con la responsabilidad ambiental.
Los estudiantes pueden investigar problemas relacionados con el medio ambiente, como el desperdicio de agua, la contaminación o la pérdida de biodiversidad.
A partir de estas investigaciones, pueden proponer acciones para mejorar su entorno, como campañas de reciclaje o proyectos de ahorro de energía.
De esta forma, desarrollar los saberes y el pensamiento científico en se vuelve más fácil ayudando a formar estudiantes curiosos, críticos y capaces de comprender el mundo que los rodea. Este proceso no requiere únicamente contenidos complejos, sino experiencias de aprendizaje que promuevan la observación, la investigación y la reflexión.